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Y el esperado beso de Guillermo y Kate…¡fueron dos!

El príncipe Guillermo y Catalina (no más Kate) se han dado dos besos en medio de gritos de la multitud que esperaba su presencia en el balcón del Palacio de Buckingham tras su unión relgiosa en la Albadía de Westminster.

En cuanto salieron al balcón el pueblo británico y turistas que viajaron a Inglaterra para estar en el histórico evento exigieron: “kiss,kiss,kiss”…

La pareja complació a los reunidos frente al palacio no con un beso sino dos que fueron breves pero emotivos.

Sumamente felices se les vio y más relajados ya en el balcón, a diferencia de los primeros momentos de la ceremonia eclesiástica en donde solemnes cumplieron estrictamente con el protocolo y sólo esbozaron discretas sonrisas.

Después de salir la pareja al balcón le siguieron tambien la Reina Isabel II y El Duque de Edimburgo; los padres de Catalina, Michael y Carol; el Príncipe Carlos y Camila, duquesa de Cornualles.

Tras la ansiada demistración de amor de Guillermo y Catalina, en el cielo volaron varios aviones de la Fuerza Real Británica y se cerró así la gran ceremonia que fue seguida por millones en el mundo por televisión y las redes sociales.

Usan mismo carruaje que Carlos y Diana

Una vez declarados marido y mujer, Guillermo y Catalina dieron el clásico recorrido hacia el Palacio en el carruaje oficial, mismo que hace 30 años usaron la princesa Diana y el Príncipe Carlos en su boda.

El secreto del diseñador del vestido de Catalina fue revelado en este gran día. Es de Sarah Burton para la casa de moda Alexander McQueen, en color marfil, de gran elegancia y sencillez; del que destacó su cuello en V y encaje en brazos y la parte frontal, con una cola de vuelos de 2.73 metros.

En cuanto el peinado,Catalina decidió llevar su cabello suelto, solo recogido ligeramente; y en su cabeza portó una discreta tiara de Cartier, que le prestó la Reina Isabel II.

Kate, hoy su Alteza Real Duquesa de Cambridge, título que Guillermo recibió de la Reina en el día de su boda, en sus votos estuvo presente la modernidad, porque no prometió obedecer a su esposo, pero sí “amarse, confortarse y honrarse”…

El Príncipe Guillermo colocó la alianza a la mujer de su vida tras decír sí acepto, él no llevará la argolla matrimonial como ha sido tradición entre los miembros varones de su familia. Su abuelo El Duque de Edimburgo no lo lleva; y El Príncipe Carlos lo usa en el dedo meñique de su mano izquierda, y junto a un anillo en forma de un sello.

Y el anillo de Catalina es un regalo de la Reina quien le entregó una pepita de oro a su nieto en cuanto anunció su compromiso. El material se extrajo de una mina del País de Gales como marca la tradición para su confección.

La Gran Boda Real y que acaparó la atención de millones de personas en el mundo destacó por su sencillez, elegancia y detalles.

Catalina enamorada y feliz honró a Guillermo hasta en su discreto ramo de novia, que lo formó un número de flores llamadas sweet William.

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