Violencia política, armas y un desequilibrado mental: los tres ingredientes de la matanza


No es de extrañar que tras este sangriento incidente florecieran explicaciones y acusaciones. Los primeros en ser señalados fueron los radicales del Tea Party, un movimiento de extrema derecha que ganó terreno en las elecciones legislativas de noviembre y que se ha distinguido por sus virulentas críticas a la facción demócrata liderada por el presidente Barack Obama.

En la mira de las acusaciones, la ex candidata a la vicepresidencia, Sarah Palin, cuya “retórica incendiaria” y reiteradas acusaciones e incitación al odio, según los demócratas, pudo haber incitado a Loughner a cometer el ataque el Tucson cuyo blanco era la congresista demócrata Gabrielle Giffords, quien fue herida de una bala en la cabeza.

“Completamente escandaloso” declaró el “Tea Party en relación a estas acusaciones, considerando que estas críticas ilustraban la voluntad de la izquierda americana de “sacar provecho política del dramático incidente.

Pero el caso es que muchos analistas consideran que efectivamente el debate político había sido de una violencia sin parangón en Arizona durante la campaña legislativa y que el incidente debería servir para abrir un debate sobre la necesidad de calmar los ánimos.

Este lunes, el prestigioso The New York Times publicó un extenso artículo sobre el distrito de Giffords, una localidad con una larga y tensa historia de violencia verbal en el sector político. Ese 8° distrito de Arizona es conocido por ser uno de los más polarizados emocional y políticamente a nivel nacional, territorio que comparte una frontera de más de 183.000 kiómetros con México y donde se materializan las más enconadas divisiones en materia de inmigración, seguridad social y sobre la figura del presidente Obama.

Los analistas consideran que todo lo anterior ha tenido su peso en el proceder de Loughner, por lo cual no debería considerarse un acto aislado.

Pero tampoco puede obviarse el hecho de que Jared Loughner; 22 años, tenía en su corta existencia un historial con incidentes preocupantes. En diversas ocasiones escribió anuncios amenazantes en Internet, lo que generó su expulsión de un colegio público dos meses antes de la matanza. Los investigadores hallaron además en su casa un sobre con notas manuscritas con frases como «Planeé de antemano»,»Mi asesinato» y «Giffords», aunque se negaron a dar detalles sobre la salud mental del joven. Pero además, fue rechazado en el ejército por consumir drogas y excluido de la universidad en razón de su comportamiento inquietante.

Para el completar, Arizona es uno de los estados, junto a Alaska y Vermont, que cuenta con una legislación muy permisiva en materia de porte de armas. La ley SB1108 aprobada en 2010 abrió el camino para que las personas puedan llevar consigo un arma de fuego entre sus ropas y bolsas sin necesidad de tramitar ningún tipo de autorización o documento. Esa ley entró en vigor el mismo día que la ley estatal SB1070, la primera en el país en criminalizar la presencia de inmigrantes indocumentados en Arizona.

Vale la pena resaltar que en Estados Unidos hay actualmente unas 300.000 armas de fuego en manos de civiles, es decir, casi un arma por habitante. Por otra parte, según cifras de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), en 2009 se cometieron más de 15.000 asesinatos en el país.

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