“Sincera”

¿Sabes de dónde proviene la palabra sincera?
Pues se dice que viene de la época del Renacimiento en España.
Cuando los artistas hacían sus esculturas de mármol caras y cometían un error lo disimulaban con cera. De ahí que cuando ellos no cometían errores a sus esculturas les decían “sin cera”. Con el tiempo lo relacionaron con la gente. Y cuando alguien no escondía nada y hablaba con la verdad, le empezaron a llamar sincera. Desde entonces a la gante sin tabús, se le llama así. Algo curioso ¿no?, pero muy interesante.

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