Rosie Rivera envía un mensaje de esperanza para las víctimas de abuso sexual

Rosie Rivera, hermana menor de la desaparecida Jenni Rivera, habla con valentía en su libro “Mis pedazos rotos” de su experiencia como víctima de abuso sexual y las consecuencias que este hecho tuvo en su vida, una pena solo superada por la temprana muerte de la “Diva de la banda”.

En el libro, que salió a la venta esta semana, Rivera narra los abusos sexuales sistemáticos de los que fue víctima desde los 8 hasta los 11 años por parte el primer esposo de Jenni Rivera, Trino Marín.

“(Marín) Me amenazaba con matar a ‘Chay’ (Jenni) y mi familia si yo decía algo. A pesar de que viví una infancia feliz, llena de amor, estos hechos opacaron todos esos momentos y me llenaron de dolor, culpa y vergüenza”, dijo Rosie en entrevista con Efe.

La menor del clan Rivera asegura en su libro que estos hechos trastornaron su vida por completo y la convirtieron en una niña ensimismada y miedosa y luego en una joven rebelde que buscó en las drogas, el alcohol y el sexo un paliativo para adormecer su profunda tristeza.

“Yo quiero que este libro sea una fuente de esperanza. Un libro que está escrito por una persona que es de casualidad famosa por cuenta de su familia y que narra sus experiencias dolorosas para dar un mensaje positivo de fe y esperanza”, agregó.

Rivera guardó el secreto por muchos años hasta que se dio cuenta de que su sobrinas Chiquis y Jacquie, hijas de Jenni y Trino Marin, también eran víctimas de abuso por parte de su propio padre.

“Yo me juré que nunca hablaría de este tema y callé por muchos años. Por años odié a Trino, pero al saber lo que ocurría con mis sobrinas me odié a mí misma por callar. Ese día que me llené de valentía y se lo conté a ‘Chay’ fue muy dramático para mi familia”, dijo Rivera quien entre sus hermanos también está el famoso artista Lupillo Rivera.

Rosie afirma que, a pesar de que admira a su padre y a su madre, Pedro Rivera y Rosa Amelia Saavedra, respectivamente, por haber sido unos inmigrantes que llegaron de México sin nada y lograron a base de trabajo construir una importante carrera musical, su deseo siempre fue dedicarse a otra cosa que no tuviera nada que ver con esa industria.

Sin embargo, sus hábitos destructivos y sus fallidas relaciones amorosas la llevaron a abandonar los estudios de derecho, uno de los pilares en los que la joven se apoyaba para ser simplemente diferente al resto de la familia.

“Este libro no es solo la historia de Rosie Rivera, es la historia de miles y miles de personas que sufren por el abuso y quiero que en estas páginas encuentren el mensaje de sanación que necesitan para seguir adelante”, recalcó.

Pero si algo pudo superar en dolor todos aquellos años fue la muerte de su hermana mayor, su mejor amiga y compañera, ocurrida en un accidente aéreo en México el 9 de diciembre de 2012.

“Hablar del accidente, la muerte, la pérdida de una persona tan especial, sí que fue un proceso emocional muy duro para mí porque aún hoy sigo en un proceso de sanación de esa tragedia”, detalló.

La autora lamentó que tras la muerte de su hermana ciertos medios hayan empañado su memoria al sugerir una relación entre la artista y el narcotráfico: “Una mentira absoluta porque Jenni fue una gran artista y una buena persona y no se vale hablar mal de quien ya no puede defenderse”.

Rivera, quien ahora lleva la empresa de su desaparecida hermana y prepara para este año el lanzamiento de la película y la inauguración del museo sobre la “Diva de la banda”, se ha especializado en dar conferencias no solo para víctimas de la violencia sino para todas aquellas personas que necesitan unas palabras de esperanza.

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