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¿Qué es y cómo prevenir el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante?

El Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL) es la muerte súbita de un bebé de menos de un año de edad cuya causa no logra explicarse luego de una investigación exhaustiva en la que se realiza la autopsia completa, el examen de la escena en que ocurrió el fallecimiento y el análisis de la historia clínica.

El SMSL es:

La causa principal de muerte de lactantes entre un mes y un año de edad, con una incidencia mayor entre el segundo y el cuarto mes.

Súbito y silencioso. Los lactantes presentaban un aspecto saludable.

Un tipo de muerte que se asocia con el sueño y que no deja indicios de sufrimiento.

Un trastorno médico reconocido.

Determinado sólo luego de la autopsia, el examen de la escena en que ocurrió el fallecimiento y el análisis de la historia clínica de los integrantes de la familia del bebé fallecido.

Considerado diagnóstico por exclusión.

La muerte de un lactante que no logra ser explicada; lo que causa un profundo dolor a los padres y a la familia.

El SMSL no es:

EVITABLE. Sin embargo, podemos disminuir su incidencia colocando al bebé a dormir boca arriba sobre un colchón firme; evitando el contacto del niño con el humo del cigarrillo y evitando abrigarlo en exceso.

Sinónimo de sofocación.

Causado por vómitos o ahogos, o por enfermedades menores como catarro u otras infecciones.

Causado por difteria, tos convulsa, tétanos (DPT), vacunas u otro tipo de inmunización.

Contagioso.

La causa de todas las muertes inesperadas de lactantes.

¿Cuáles son las características principales del SMSL?

El SMSL es inesperado. Con frecuencia, se produce durante el sueño en forma súbita en lactantes sanos de menos de un año de edad. Es inusual que el SMSL se produzca durante el primer mes de vida. Aunque también puede producirse con posterioridad al sexto mes, podemos señalar su mayor incidencia entre el segundo y el cuarto mes de vida del lactante (”Academia Americana de Pediatría”).

En Estados Unidos de América (EUA) se registra la mayor incidencia del SMSL durante los meses de otoño e invierno, con una incidencia mayor en lactantes de sexo masculino (aproximadamente 60% de varones versus 40% de niñas).

¿Existe alguna forma de disminuir el riesgo del SMSL?

En la actualidad no existe una forma de prevenir el SMSL. Sin embargo, existen ciertas recomendaciones destinadas a padres y personas dedicadas al cuidado infantil cuyo objetivo es disminuir su incidencia. Por ejemplo, los investigadores coinciden en que la salud de la madre durante el embarazo y la salud del niño después de nacer son factores muy importantes.

Los investigadores afirman además que determinados factores, como el ambiente, así como ciertos comportamientos (llamados factores de riesgo) pueden ubicar a un niño en una situación de mayor peligro con respecto a determinadas enfermedades. Aunque los factores de riesgo no constituyen la causa de una enfermedad, los científicos se valen de ellos para comprender una patología y así determinar su causa.

En la actualidad, tanto los científicos como los médicos intentan identificar aquellos factores de riesgo que pueden modificarse o controlarse, con el objetivo de disminuir el riesgo del SMSL.

Por ejemplo, los especialistas en el SMSL saben que determinados factores, como la posición para dormir al bebé, la exposición pasiva al humo del cigarrillo y el exceso de abrigo mientras el bebé duerme pueden aumentar el riesgo de fallecer a causa del SMSL.

Posición para colocar a dormir al bebé

En el mes de abril del año 1992, un grupo de trabajo de la “Academia Americana de Pediatría” (AAP) publicó la recomendación de colocar a los bebés a dormir boca arriba para disminuir la incidencia del SMSL. Posteriormente, en el año 1994, el Ministerio de Salud de E.U.A., “Association of SIDS and Infant Mortality Programs” auspiciaron la campaña “Bebés Boca Arriba”, un proyecto a nivel nacional cuyo objetivo era difundir la recomendación de la AAP acerca de la posición boca arriba para dormir a los bebés.

Entre los años 1992 y 1998, se produjo una disminución del 70% al 20% de bebés que dormían boca abajo en Estados Unidos de América. Durante el mismo período, la incidencia del SMSL disminuyó en más del 40%. La mayoría de los investigadores y especialistas, así como quienes emiten recomendaciones en materia de salud, coincidieron en que dicha disminución se debió al cambio en la posición para dormir a los bebés.

Otra investigación realizada recientemente demostró que se produce un aumento en el riesgo del SMSL cuando se coloca a dormir a un niño en posición prona o de costado cuando su posición habitual es la supina (boca arriba) .Esta investigación fue realizada en once municipios de California e incluyó a lactantes de diferentes etnias. El mensaje resultante de esta investigación es que los bebés deben ser colocados a dormir boca arriba en todo momento, incluso durante la siesta.

Exposición al humo del cigarrillo

Los investigadores advirtieron que aquellas madres que fuman durante el embarazo o después del nacimiento de su hijo incrementan el riesgo de que este último sufra el SMSL . Asimismo, la exposición pasiva del recién nacido al humo del cigarrillo (sea o no la madre quien fuma) aumenta el riesgo del bebé. En un informe publicado en el año 1997, la AAP advertía que “La exposición pasiva de un niño al humo de cigarrillo se asocia con un aumento de las infecciones de la vía aérea respiratoria baja; el líquido en el oído medio, el asma y el SMSL”.

Exceso de abrigo

Según la AAP , existe evidencia que sugiere una asociación entre la vestimenta del niño, la temperatura ambiente, la estación del año y el riesgo del SMSL. El riesgo de sobrecalentamiento es mayor cuando el niño duerme en posición prona (boca abajo).

La AAP advierte que la posible asociación entre la ropa de abrigo y el clima como factor de riesgo no es del todo clara. Más aún, si bien la cantidad de fallecimientos registrados a causa del SMSL es mayor durante los meses de invierno, esto puede deberse a que durante estos meses existe una mayor incidencia de gripes, resfríos y otras infecciones.

Otros factores de riesgo

Los investigadores han identificado otros factores de riesgo además de la posición para dormir, la exposición al humo del cigarrillo, el exceso de calor y la ropa de cama del bebé.

Prácticas de cuidado infantil y reducción del riesgo del SMSL

Varias investigaciones examinaron diversas influencias ambientales en el cuidado infantil que podrían ayudar a proteger al lactante del SMSL. Sin embargo, es importante señalar que los factores de riesgo no pueden por sí mismos predecir el SMSL.

Por ejemplo, si bien los investigadores coinciden en que la lactancia materna es beneficiosa para el niño, no existe una explicación acerca de la relación existente entre ésta y la disminución del riesgo del SMSL.

Otros estudios detectaron una incidencia menor del SMSL en aquellos bebés que utilizan chupete, aunque aún no pueden presentar evidencia fehaciente de que el chupete pueda prevenir el SMSL (AAP).

Factores de riesgo maternos

Existen otros factores de riesgo, denominados “factores de riesgo maternos”, y que tienen una asociación con el comportamiento y la salud de la madre durante el embarazo y después del nacimiento del niño.

Podemos mencionar entre los factores de riesgo maternos:

– Edad inferior a los veinte años.
– Poco tiempo entre embarazos.
– Cuidados prenatales insuficientes.
– Hábito de fumar durante el embarazo o luego del nacimiento.
– Anormalidades en la placenta.
– Poco aumento de peso durante el embarazo.
– Anemia.
– Consumo de drogas o de bebidas alcohólicas.
– Historia clínica de enfermedades de transmisión sexual; infección urinaria.

Cómo disminuir el riesgo del SMSL: Posición boca arriba para dormir y ropa de cama adecuada

– Asegúrese de que todas las personas que cuidan a su hijo lo coloquen a dormir boca arriba.
– Utilice un colchón firme y bien ajustado a la cuna, que se adapte a las normas de seguridad.
– No utilice almohadas, edredones, frazadas, pieles de abrigo o juguetes en el interior de la cuna.
– Vista al bebé con el abrigo suficiente como para no tener que cubrirlo con mantas o frazadas.
– Ubique al bebé de forma tal que sus pies toquen el extremo de la cuna.
– Ajuste una sábana liviana al extremo de la cuna, cubriendo sólo hasta la altura del pecho de su bebé.
– Controle que la cabeza del bebé quede descubierta mientras éste duerme.
– Abrigue a su bebé, pero no en exceso.
– Explique a las personas que cuidan a su bebé acerca del peligro de la ropa de cama acolchada.
– No coloque a su bebé a dormir en una cama de adultos, en camas de agua, en sillones o sobre otras superficies acolchadas.

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