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Premian filme sobre un episodio de Nietzsche

Una ficción, titulada como El caballo de Turín, que narra lo ocurrido tras el célebre episodio del animal defendido por el filósofo Friederich Nietzsche cuando era azotado por un cochero en diciembre de 1889 se coronó ayer en Berlín con el premio de la Federación Internacional de Críticos de Cine (FIPRESCI).

Dicho filme, bajo la dirección del húngaro Béla Tarr, que compite por el Oso de Oro de la Berlinale que será otorgado hoy, está basado en un detalle de la biografía de Nietzsche que el realizador resumió así en la entrada de esta película filmada en blanco y negro y en largos planos-secuencias.

En los primeros minutos de la cinta se escucha: “En Turín, el 3 de enero de 1889, Friederich Nietzsche salió de su casa situada en el número 6 de la Vía Carlo Alberto. No lejos de ahí un cochero tiene problemas con un caballo recalcitrante que se niega a moverse; el cochero pierde la paciencia y comienza a darle latigazos. Nietzsche, llorando, se acerca al tumulto que se ha formado en la calle y pone fin al castigo brutal del cochero, abrazándose al cuello del animal. El dueño de la pensión de Turín donde se alojaba Nietzsche se lo lleva a casa. El filósofo permanece dos días tirado en la cama, inmóvil y silencioso, antes de murmurar sus últimas célebres palabras, ‘mamá me he vuelto estúpido’. Vivirá 10 años más, sin hablar, demente, cuidado por su madre y su hermana. No sabemos lo que ocurrió con el caballo”.

Inmediatamente después comienza la reconstrucción, con una gran exactitud, la vida del cochero, de su hija y el caballo, sin muchos diálogos y con música embrujadora, en medio de un desolado paisaje azotado por el viento, hasta la oscuridad final.

Califican a la cinta como hipnotizadora

“No podemos comunicar la esperanza ni la salvación. Sólo podemos contar las cosas como las vivimos. Vivimos en un mundo terminado ya. Y las cosas que le ocurren al cochero, a su hija y al caballo, nos ocurrirán a nosotros tarde o temprano. Basta saberlo para que no seamos felices”, dijo el realizador húngaro en la rueda de prensa que siguió a la proyección.

Aun cuando no hay un argumento y todo ocurre en esa finca semiderruida – los personajes sólo comen papas hervidas con sal y llevan una vida monótona- la puesta en escena es “grandiosa, hipnotizadora”, según el crítico argentino Diego Lerer, presidente del jurado de la FIPRESCI.
“Béla Tarr es un ejemplo, una figura importante en el cine independiente europeo gracias a que sus películas poseen un poderoso lenguaje dramatúrgico y cinematográfico”, declaró el director de la Berlinale, Dieter Kosslick, al anunciar el primer premio otorgado este año.
“Con Béla Tarr se sufre al hacer las películas, pero también se goza mucho, es un placer trabajar con él”, dijo por su parte la productora Elisabeth Redleaf.

Los otros premios anunciados por la FIPRESCI fueron, en la sección Panorama, para la película francesa Dernier étage gauche gauche (Último piso a la izquierda), de Angelo Cianci, y en la sección Forum para la japonesa Heaven’s story (Historia del cielo), de Zeze Takahisa.
Los miembros del jurado Cine de Europa premiaron al alemán Jan Schomburg por su película Uber uns das All (Sobre nosotros el cielo únicamente).

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