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NFL: El hombre más avergonzado en EU

Verne Lundquist, el narrador de los juegos de los Vaqueros de Dallas, se ganó un lugar en la crónica deportiva por su descripción de una jugada vital en el enfrentamiento entre los de Texas y los Acereros de Pittsburgh, en el Súper Tazón XIII, jugado en Miami.

En el partido se dirimía qué equipo era el mejor de los 70. Ambos habían ganado dos campeonatos y se habían enfrentado tres años antes, en uno de los mejores partidos, hasta entonces, en la historia de los súper domingos. A finales del tercer cuarto los Acereros tenían ventaja de 21-17 pero Dallas estaba en la yarda 10 de los rivales, con 7 yardas por avanzar para mantener vivo su ataque. La temible defensa de Pittsburgh, con el desdentado linebacker Jack Lambert en el medio, se alineó frente a una formación que anticipaba una carrera.

Pero fiel a su costumbre, el entrenador de Dallas, Tom Landry, bautizado por uno de sus jugadores favoritos, Roger Staubach, como «el hombre del sombrero chistoso», sacó uno de sus múltiples trucos del sombrero. Mandó una jugada de engaño, Lambert mordió el anzuelo y cuando acudía a sellar el hueco con su fiereza acostumbrada se encontró con el casco del corredor, Scott Laidlaw, justo en su abdomen.

Staubach tuvo todo el tiempo para localizar a su receptor en la zona de anotación. El ala cerrada, Jackie Smith, veterano reconocido como el mejor en su posición por cinco años seguidos, procedente de los Cardenales de San Luis, estaba a cinco yardas del más cercano de sus enemigos.
El pase fue un poco bajo pero le pegó en las manos y luego se deslizó al suelo. La narración de Lundquist se quedó grabada en los anales de la NFL: «Roger tiene un hombre libre en la zona de anotación. ¡Completo! ¡Anotación! ¡No, se le cayó en la zona de anotación! Jackie Smith estaba solo. Bendito sea, debe ser el hombre más avergonzado en Estados Unidos».

La banca de Dallas, medio Orange Bowl, el enorme estado de Texas se jalaron los cabellos con desesperación. En lugar del empate, Dallas tuvo que optar por un gol de campo que el mexicano Rafael Septién acertó sin problemas.

El juego reservó más emociones. Los Acereros Abajo por 17 puntos, Dallas anotó dos veces con menos de cinco minutos por jugarse en el último cuarto pero se quedó a cuatro unidades de la hazaña. Pittsburgh hacía historia.

En la ficha de Jackie Smith que se encuentra en el Salón de la Fama se le describe como un «talentoso receptor, bloqueador que castigaba oponentes, fiero competidor, excelente corredor. Jugó cinco Tazones de los Profesionales, tuvo 40 o más recepciones en siete temporadas, jugó 210 partidos. Era el líder receptor al momento de su retiro entre los alas cerradas con 480 atrapadas». Sin embargo, muy pocos recuerdan sus virtudes, la mayoría sólo tiene en la mente el pase de anotación que dejó caer y él quedó condenado a cargar con esa pena.

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