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Miles dicen adiós a James Brown

Sus seguidores cantaron y bailaron sus más conocidas melodías mientras el ataúd de oro era llevado por las calles en un carruaje empujado por caballos. Entre los que se acercaron al teatro Apolo, el escenario del debut de la estrella del soul en 1956 y lugar elegido para su velatorio, se encontraba el reverendo Al Sharpton, quien fue su representante durante los años 70. «No hemos salido a la calle porque él tuvo éxitos musicales, mucha gente ha sacado grandes canciones… pero nadie lo ha hecho en sus propios términos». «Él nunca se dobló, se inclinó o se humilló. Nunca diluyó su música… ellos decían ‘señor Brown, tendría que hacerlo un poco más liviano’ y él respondía ‘si no quieren a James Brown no deberían haberme contratado», recordó Al Sharpton. El reverendo también dijo que el cantante fue un símbolo para los afro-americanos como innovador y líder social. Amino Hyman, una de las personas que se acercó al Apolo, dijo que Brown «hizo que la gente afroamericana se sintiera orgullosa de ser negra y disfrutara sus raíces». Guantes blancos Mientras la gente bailaba en la calle, la música de Brown sonaba dentro del teatro donde sus seguidores desfilaban en silencio frente al féretro. El ataúd abierto dejaba ver al cantante en traje azul, guantes blancos y zapatos plateados. Los restos de Brown serán trasladados a Augusta, Georgia, para una ceremonia privada que tendrá lugar el viernes. Los seguidores de «padrino del soul» en la ciudad podrán rendir su tributo en el teatro James Brown Arena.

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