Las características que definen la sexualidad, saludable pero aburrida, de los españoles

España es un país sexualmente saludable, como señalan los estudios. Pero eso no quiere decir que sea oro todo lo que reluce. Después de todo, 40 años de dictadura han dejado una profunda huella en el subconsciente de muchas generaciones. El caso es que el sexo de los españoles está genitalizado y resulta urgente que las mujeres necesitan su propia sexualidad. En resumen, sexualidad saludable pero aburrida, y el aburrimiento es el cáncer de la pareja.
Lo dice la presidenta de la Federación Española de Sociedades de la Sexología (FESS), Miren Larrazabal Murillo, que asegura que la sexualidad es mucho más que la genitalidad. El coito es una parte, solo una parte, del menú de la actividad sexual. Porque como dice Larrazábal, «el sexo está entre las dos orejas y no entre las dos piernas. Tenemos muchos centímetros de piel, susceptible de ser chupada, besada, arañada, pellizcada. Somos una especie dotada de forma especial para el contacto dérmico. Nuestros dedos no son como los de los monos, son autónomos». Los hombres sufren una presión muy fuerte sobre su sexualidad, entendida como una sexualidad coitocéntrica. Ocurre en parte porque el modelo de iniciativa en las relaciones de pareja sigue dependiendo del varón. Aunque las mujeres comienzan a ser más proactivas, más capaces de expresar sus deseos y sus sentimientos.

Diez rasgos que definen la sexualidad de los españoles

Estamos muy interesados en la sexualidad, pero le dedicamos poco tiempo al sexo. ¿Por qué no tenemos tiempo? Decimos que por exceso de trabajo, cansancio, cuidado de los hijos, etc. La mayoría practicamos sexo en fin de semana, por la noche y en la cama. No entendemos que hay que cuidar la sexualidad dentro de la pareja. Para tener una vida sexual saludable hay que trabajarla, y siempre desde un punto de vista lúdico. Debemos trabajar las habilidades de seducción en pareja: es muy importante para fomentar el erotismo en la intimidad. Si trabajamos la relación podemos obtener una vida sexual saludable adaptada a cada etapa de la vida. No podemos hacer el amor de igual manera a los 20, a los 40 y a los 60. En parejas estables y en personas más maduras, la atracción y el deseo funcionan de otra forma. Debemos darnos cuenta de que con la edad nuestra pareja tiene cambios físicos, y debemos adecuar la sexualidad a esas circunstancias.
La mujer está despertando Larrazabal asegura que hasta ahora las mujeres han adecuado sus deseos y su sexualidad a la medida del hombre. Pero las mujeres han empezado a experimentar su propio modelo de sexualidad. ¿Solo de noche? Dos grandes opciones: al despertar y en la hora de la siestaLa psicóloga pone un ejemplo: dicen que a las mujeres no les gusta la pornografía; que no se excitan con la pornografía; que prefieren el romanticismo. Es incierto. Los estudios están sesgados, ya que a las mujeres heterosexuales les gusta ver hombres en escenas de sexo. Las mujeres –que también sufren la disfunción sexual– han girado alrededor del modelo sexual androcéntrico. Ahora la mujer está demandando su espacio sexual para vivir bien su propia sexualidad, no tan genitalizada, al tener un deseo sexual menos finalista, en el que a diferencia de los hombres, puede ser feliz con una fantasía sexual en la que no intervengan las zonas genitales. Al despertar y en la siesta Las relaciones sexuales son compatibles con el descanso y el sueño. No siempre hay que tener relaciones sexuales por la noche. Se pueden tener relaciones sexuales al despertar. Miren Larrazabal nos invita a dos opciones diurnas. Una es por la mañana. En los hombres las erecciones matutinas son muy buenas. Es un momento delicioso para tener sexo; genera una energía positiva y muy buena” La otra opción, para gente que va a comer a casa, es la siesta. Puede hacer una comida moderada y dedicar algo de su tiempo a las relaciones. Compartir un rato de compañía mutua.

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