Las Buenas Conciencias ¡Changos!

Adolfo Flores Fragosos lasbuenasconciencias@yahoo.com.mx

Quien fuera ministro de Hacienda británico, Gordon Brown, los puso en el escenario mediático-político cuando se confesó fan de Arctic Monkeys.

Luego quedó al descubierto que se había tratado de una declaración populista que buscaba la simpatía del sector juvenil en un momento crucial de la economía británica.

“El ministro finalmente se retractó y dijo que era más de Coldplay (risas) que de Arctic Monkeys. Le pega más…”, declararía en Madrid el año pasado Alex Turner, líder de la banda.

Para los críticos de Arctic Monkeys, el grupo no deja de ser uno más de, esa sí, la reconocida gran industria que mueve los hilos mundiales de las tendencias musicales desde la Gran Bretaña.

Lo cierto es que desde el año 2007 representan una propuesta de rock alternativo cuyo origen estaría en el pop sesentero, el punk de los 70, aderezado con garaje rock y hermanado con el movimiento indie. Técnicamente hablando esta mezcolanza con aroma vintage es conocida como “post punk revival”. (Para el neófito, ellos interpretaron el homenaje musical a The Beatles en la reciente inauguración de las Olimpiadas de Londres).

Pero he traído a estas líneas a Arctic Monkeys por otras razones que tienen que ver con el ánimo de sus integrantes y de sus seguidores.

En más de una decena de entrevistas, los miembros de la banda han declarado que su música surgió del aburrimiento: aburridos de su ciudad (Sheffield), aburridos de sus familias, aburridos de su entorno social y político, y en general, aburridos de la vida, se dieron a la tarea de inventar una realidad interior que puede convertirse en una gran fiesta o en una forma de autodestrucción —paradójicamente— contra el de enfrente:

Desesperación por aparecer en la pantalla de TV,

De decir la puta gracia antes de contar el chiste.

El sol no existe: no está en la lista de los Top 100…

No te sorprendas el día que logren comprarte:

ya habías bromeado sobre eso…

La rola es “Teddy Picker” y cada vez que la murmuro no sé por qué me recuerda a ciertos personajes poblanos:

«Que somos defensores de cualquier presumido

o aspirante a profesional de por ahí», nos señalan.

Y el puño reemplazó al beso sobre la preocupación.

Guárdate tus plegarias para la mañana siguiente…

Asumiendo que todas las cosas son iguales,

¿quién quiere ser el hombre que siga la gente

cuando hay gente como tú…?

Y ahora que está tan de moda denostar todo lo que los jóvenes comunes y corrientes puedan opinar, expresar, manifestar, “Fluorescent adolescent” cae como anillo al dedo de esos críticos de naftalina:

Oh, ese chico es una escoria.

Lo mejor que ha tenido nunca es sólo un recuerdo

y, esos sueños, que no son tan locos como parecen.

Políticamente ingenuos (en apariencia), las letras de Arctic Monkeys —como ésta del sencillo “Brianstorm”—proyectan una realidad en la que mis paisanos locales mentalmente viejos se sentirán aludidos:

Y me pregunto ¿nos estás rebajando?
Porque no podemos quitar los ojos
de la combinación de camisa y corbata.
Bueno, nos vemos luego, innovador:
Algunos quieren besarte, otros patearte…

¡Changos del Ártico, Batman!

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