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La rabia, un problema «olvidado»

Pero la capacidad para tratar estas condiciones, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es inadecuada. Las picaduras venenosas y la rabia dependen de sueros terapéuticos que a menudo no están disponibles o son inaccesibles en los países donde más se necesitan. Es por eso que la OMS intenta establecer un programa global para mejorar el tratamiento contra la rabia y las picaduras venenosas. «El problema es la falta del producto necesario para tratar la rabia y el envenenamiento por serpientes y escorpiones», dijo la doctora Ana Padilla, asesora científica de la OMS. Para tal fin la organización ha reunido a expertos, compañías farmacéuticas y donantes para buscar la mejor forma de tratar estos trastornos. Según la OMS, se necesitan unos US$10 millones para asegurar el suministro de millones de dosis de sueros antirrábicos y antivenenosos que se necesitan anualmente, principalmente en África, Asia y América Latina. Rabia La rabia es una enfermedad viral que se transmite de animales a humanos por vía salival. La enfermedad es 100% fatal pero también puede prevenirse en un 100% de los casos con el tratamiento adecuado. Sin embargo, la rabia sigue siendo la décima causa más común de muerte debida a infecciones en seres humanos. Desde 1970 la fabricación de sueros antirrábicos ha disminuido dramáticamente. En gran parte, dicen los expertos, debido a que los países industrializados han dejado de producir el medicamento porque ya no lo necesitan. «El mercado de estos medicamentos en el mundo desarrollado ha desaparecido -dice la doctora Padilla- y en los países en desarrollo está muy fragmentado». «Además, son productos caros y muchos de los países en desarrollo no tienen capacidad para obtenerlos», señala la experta. Se calcula que unos ocho millones de personas, principalmente niños y jóvenes, acuden cada año a la clínica en busca de tratamientos antirrábicos tras la mordedura de un animal rabioso. Pero sólo un 6% logra obtener dichas terapias. «Es por eso que, por ejemplo, en el marco latinoamericano, intentamos que los fabricantes del medicamento -Brasil, México y Costa Rica- incrementen su producción». «Asimismo necesitamos reforzar los sistemas de regulación para ayudar a que los sistemas de producción sean estables y de buena calidad», sostiene la funcionaria. Brotes epidémicos En América Latina ha habido una reducción dramática de casos de rabia en humanos. En los últimos veinte años, las cifras de la enfermedad disminuyeron un 91%: de 355 casos a 35. La rabia transmitida por perros fue durante décadas un problema grave de salud pública en la región, pero esta tendencia también ha disminuido considerablemente en muchos países. Ahora sin embargo, existe una tendencia en aumento de transmisión de rabia por murciélagos. Desde 2004 han ocurrido varios brotes epidémicos de rabia transmitida por murciélagos en Brasil, Colombia y Perú. «Estos casos de rabia por murciélagos ocurren principalmente en áreas rurales, como la Amazonia», la doctora Fan Hui Wen, asesora del Ministerio de Salud de Brasil, y una de las asistentes a la reunión. «Por eso tenemos un grave problema para alcanzar a la población y hacer llegar los tratamientos adecuados», afirma. «Además, los sueros y vacunas antirrábicas son muy costosas, y aunque Brasil los está produciendo no hemos logrado todavía el nivel adecuado para cubrir a toda la población expuesta al virus de rabia». Picaduras venenosas Cada año se registran también en el mundo cinco millones de picaduras de serpientes y escorpiones, principalmente en África, Asia y América Latina. Los principales sectores afectados son los niños y jóvenes trabajadores del campo. De las víctimas de picaduras, de 50% a 75% necesitan tratamiento con suero terapéutico para prevenir la muerte, amputaciones o graves trastornos neurológicos. La OMS afirma que se necesitan 10 millones de dosis de suero antiveneno y 16 millones de dosis de suero antirrábico cada año para tratar adecuadamente a las víctimas de picaduras y mordeduras. «Necesitamos impulsar la producción de los fabricantes locales para poder hacer llegar estos tratamientos a quienes los necesitan», afirma la doctora Ana Padilla. «Tenemos a la mano soluciones efectivas que podrían salvar millones de vidas, y debemos hacerlas llegar a quienes las necesitan», concluyó la doctora.

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