<!--:es-->La Nobel Herta Müller, cabeza de las letras germanas en la FIL 2011<!--:-->

La Nobel Herta Müller, cabeza de las letras germanas en la FIL 2011

Con un vaso de cerveza alemana Hofbräu München se selló el pacto que permitirá la presencia de la industria editorial, el arte y la cultura de Alemania en 2011: para festejar los 25 años de existencia de la FIL Guadalajara se tiene contemplada la presencia de las letras y la industria editorial alemana, con lo que “vamos a ser el primer país invitado que no es de habla romance, lo que crea retos para ambos lados y, al mismo tiempo, es una oportunidad de acercamiento y de diálogo”.

A decir de Martina Stemann, coordinadora de Enlace para América Latina de la Feria Internacional del Libro de Frankfurt, se trata de una gran posibilidad para conocerse mejor, “consumir una literatura y una cultura tan diferente a los mexicanos”.

Serán unos 15 los escritores alemanes que estarán en Guadalajara el próximo año, pero lo más importante será “la manera en que planeamos su presencia, mediante formatos innovadores que permitan salvar los problemas de la lengua”, aunque ya no se trate de una literatura alemana, sino escrita en lengua alemana, como lo dijera Saša Stanišic, representante de los autores alemanes, quien asistió al cambio de estafeta.

“La lengua se convierte en la característica unificadora, es decir, en un verdadero crítico literario, no como lo aleatorio de la procedencia. La heterogeneización de contenido y del estilo es la consecuencia. La ‘nación’ se disuelve en la diversidad artística y, a su vez, la diversidad se convierte en característica de la nación.”

La diversidad, su esencia

Tras la caída del muro de Berlín, en 1989, muchas cosas han cambiado en la sociedad alemana, siendo su literatura uno de los reflejos más contundentes de dichas transformaciones, en palabras de Jörg Magenau, escritor y crítico alemán, presente en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Más allá de los nombres de escritores conocidos, como Günther Grass o Herta Müller, ambos premios Nobel de Literatura, resulta importante conocer fenómenos sociales que se han traslapado a la literatura, como el de la migración, “porque hay muchos autores que vienen de otros países, cuya lengua materna no es el alemán, llegan a Alemania y escriben en esa lengua”.

Por ejemplo, la escritora que recientemente ganó el premio al libro alemán 2010, Melinda Nadj Abonji, nacida en Serbia, hija de una familia húngara, quien creció en Suiza y escribe en alemán.

“El Instituto Goethe”, reveló el crítico Jörg Magenau, “ha señalado que en diferentes países ha disminuido el interés hacia el idioma alemán”, lo que esperan se transforme en México el próximo año, cuando las letras alemanas sean las invitadas de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, en cuyo cambio de estafeta estuvo presente el presidente de la Feria Internacional del Libro de Frankfurt, Juerguen Boos.

El sueño del celta, el libro más vendido

De acuerdo con el presidente de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, Raúl Padilla, el encuentro editorial cada año es mejor que la edición anterior, “a veces mucho mejor, en otras poco mejor, pero no ha habido un año en 24 ediciones en que no crezcamos”.

Así, el público asistente en la edición de 2010 fue superior a las 612 mil personas, casi seis mil más que el año anterior; el libro más vendido fue El sueño del celta, de Mario Vargas Llosa, con alrededor de mil ejemplares —si bien en grupo Planeta afirmaban que del segundo volumen de Arrebatos carnales, de Francisco Martín Moreno, se habían superado los mil 600 ejemplares vendidos—; tuvo un costo arriba de los 60 millones de pesos, con ingresos de 64 millones de pesos y la venta de las editoriales generó un flujo de entre 30 y 35 millones de dólares, de los cuales unos 10 millones fueron al público.

Por parte de la región invitada, Castilla y León, el viceconsejero de Cultura espera que la presencia en Guadalajara les genere una derrama de 15 millones de euros en los próximos cuatro años, tras haber invertido un millón 700 mil euros.

“El gran reto que la feria tiene desde hace varios años”, a decir de Raúl Padilla López, “es mantenerla como está: es la feria más importante de habla hispana, en ciertos ámbitos, que no tienen que ver con la idea de la competencia sino con la viabilidad.”

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