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Janet Napolitano-Aun no dice SI

«No voy a decir sí o no en este punto», respondió Napolitano -secretaria del Departamento de Seguridad Interna de Estados Unidos (DHS, por sus siglas en inglés)- a los periodistas que le preguntaron si su gestión continuaría con los operativos contra los inmigrantes indocumentados en sus lugares de trabajo.

«Este no es el momento apropiado para una definición -dijo la funcionaria- pues aún estamos examinando cuál es el mecanismo más efectivo para aplicar las leyes migratorias en los centros de trabajo», aseguró.

La inmediata suspensión de las redadas es el reclamo más urgente de los grupos activistas hasta tanto se logre un consenso para hacer avanzar una reforma migratoria «integral y humana».

Muchos de ellos incluso sugieren que el presidente Barack Obama debiera hacerlo mediante una resolución ejecutiva similar a la emitida para ordenar el cierre del centro de detención para «combatientes enemigos» en Guantánamo, Cuba.

Indocumentados y delincuentes

También desde la capital estadounidense, la portavoz del Foro Nacional de Inmigración, Katherine Vargas, aseguró que «es un buen indicio que (Janet Napolitano) empiece por analizar qué es lo que está funcionando y qué no».

«Los últimos reportes conocidos la semana pasada mostraban que hubo más arrestos de trabajadores indocumentados sin antecedentes criminales que de verdaderos delincuentes».

«Esto da una idea de que las prioridades no estaban muy bien en la administración pasada», afirmó.

La hora de los patrones

Napolitano ya había dado señales de un cambio de enfoque en el problema cuando se presentó a su audiencia de confirmación en el Senado el 15 de enero pasado.

Entonces prometió revisar de cerca los operativos que se llevan a cabo en los lugares de trabajo para asegurarse de que los «empleadores inescrupulosos … reciban el castigo penal apropiado».

En los últimos dos años, las imágenes de dramáticas redadas en grandes plantas que empleaban mano de obra intensiva de trabajadores indocumentados despertaron encendidas críticas de los grupos defensores de los inmigrantes.

Mientras los trabajadores capturados enfrentaban la detención y deportación seguras, con el consecuente corolario de la separación familiar, los empleadores rara vez recibían algún castigo severo.

Según datos provistos por el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), las redadas en todo 2008 produjeron 6.287 arrestos.

En contraste, sólo 22 empresas fueron multadas en los últimos dos años por contratar a trabajadores indocumentados, según reveló una legisladora durante la audiencia de Napolitano.

La reforma necesaria

En su intercambio con los periodistas, la secretaria del DHS reconoció que más allá del enfoque que se dé a las redadas o de si se aumenta o no la extensión de la valla fronteriza con México, lo que verdaderamente hace falta es una solución de fondo.

«Aplicaremos las leyes de forma vigorosa, justa e inteligente. Pero finalmente, se necesita una reforma», afirmó Napolitano, quien antes de su nombramiento era gobernadora del estado de Arizona.

Durante la campaña electoral, el ahora presidente Barack Obama se había comprometido a abordar la política migratoria en su primer año de mandato.

En su momento apoyó el plan presentado por Bush hace dos años que aumentaba las medidas de seguridad en la frontera pero también creaba un programa de trabajadores temporales y un camino a la ciudadanía para los indocumentados que ya estuvieran radicados en el país.

Pero tras una trabajosa aprobación en el Senado, la propuesta murió en la Cámara de Representantes a manos de los legisladores republicanos.

El momento adecuado

Con la peor crisis económica de los últimos 80 años, muchos reconocen los riesgos implícitos de reabrir el debate migratorio mientras la desaceleración económica evapora medio millón de empleos por mes.

Pero mientras los detractores de la reforma aseguran que es poco probable que Obama se arriesgue antes de su segundo o tercer año de gobierno, las organizaciones que la impulsan son suficientemente optimistas como para esperarla tan pronto como en septiembre próximo.

Hay incluso quienes aseguran que la legalización de los indocumentados sería una contribución clave, sobre todo a la luz de los impresionantes déficits fiscales que tienen muchos estados.

Sin embargo, es muy probable que el futuro de la reforma migratoria dependa en última instancia del éxito que tenga Obama en lograr la recuperación económica.

Mientras tanto, dicen los analistas, lo más seguro es que el presidente utilice sus poderes discrecionales allí donde puede hacerlo sin necesidad de recurrir al Congreso, bajando -por ejemplo- el perfil de las redadas y las deportaciones que tanto irritan a las organizaciones pro inmigrantes que le dieron su apoyo.

Las faltas de definiciones de Janet Napolitano podrían apuntar en este sentido.

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