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Incrementa su actividad el Popo

Las fumarolas que en los últimos días han coronado el cráter del volcán Popocatépetl son formadas por gases de vapor de agua, dióxido de carbono y dióxido de azufre a partir de su separación de los magmas que ascienden de las profundidades del coloso, y son algunos de los indicativos para determinar la fase y color del Semáforo de Alerta Volcánica.

La Alerta (Amarillo) fase 3 en la que se ubica ahora representa que la actividad explosiva en el coloso es de escala intermedia a alta, por las continuas plumas de vapor de agua, gases y ceniza; así como las explosiones de intensidad creciente y la expulsión de fragmentos incandescentes que ha mantenido desde hace varios días.

De acuerdo con la descripción que hace el Centro Nacional de Prevención de Desastres, en esta fase es posible que haya flujos piroclásticos de mediano alcance, además de caída de ceniza en poblaciones cercanas al volcán.

Liberación de calor

Estas formaciones geológicas son vías para liberar calor desde las profundidades mediante la emisión de material caliente o magma acumulado en una cámara de roca porosa; al igual que un géiser libera gases a diversas temperaturas y algunos manantiales calor a través del agua, explica la página http://www.windows2universe.org/earth/interior/volcanos_general.html&langsp

A diferencia de la Normalidad (Verde) que permite el desarrollo normal de actividades, a pesar incluso de leves manifestaciones como fumarolas y actividad sísmica esporádica, el Sistema Nacional de Protección Civil advierte que en Amarillo Fase 3 la población debe prepararse para un posible desalojo.

Al constituirse como la más cercana a la Alarma (Rojo), que indica peligro, la Alerta (Amarillo) obliga a la población a mantenerse atenta a la información oficial, guardar y tener a la mano documentos importantes, ensayar desplazamientos a sitios seguros de reunión y refugios temporales.

Por la actividad de “don Goyo” ayer se registró caída de ceniza volcánica en Cuernavaca, Morelos.

En tanto, en Tlaxcala el Instituto Estatal de Protección Civil (IEPC) recomendó a la población de los municipios cercanos al volcán estar atenta al desarrollo de su actividad, debido a las constantes exhalaciones de vapor de agua y ceniza.

Los indicativos para determinar Alarma y por tanto peligro son columnas de vapor de agua y gas con varios kilómetros de altura y gran alcance, importante caída de ceniza en poblaciones lejanas, además de fragmentos incandescentes sobre las laderas y flujos piroclásticos y lodos que pueden alcanzar poblaciones cercanas. La situación implica prepararse para una posible evacuación, dirigirse a sitios de reunión para trasladarse incluso por propios medios a sitios seguros o refugios temporales, dado que de alcanzarse el Rojo fase 2 las columnas eruptivas alcanzarían decenas de kilómetros de altura y gran alcance, al igual que la caída de ceniza, arena y fragmentos incandescentes.Pero además es posible que ocurran derrumbes parciales del cono volcánico y con ello flujos piroclásticos y de escombros que pudieran alcanzar poblaciones intermedias.Especialistas vulcanólogos explican que esto ocurre porque conforme el magma asciende pueden presentarse tremores y en ocasiones provocar un aumento del cono volcánico con una presión creciente con gases que buscan salida hacia la superficie.En la página http://www.geofisica.unam.mx/popoc/informacion/monitorgases.php,Hugo Delgado Granados, del Departamento de Vulcanología del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México detalla que los volcanes surgen y crecen por la acumulación de materiales alrededor de una fuente de emisión, sean materiales fragmentados piroclásticos o lavas.Estos materiales pueden salir en forma efusiva o por explosiones de diferente intensidad que fragmentan las rocas de los conductos volcánicos, a consecuencia del aumento en el volumen de gases de vapor de agua, dióxido de carbono y dióxido de azufre una vez que la acumulación de magma logra liberarse y ascender por los conductos de un sistema volcánico.Así, “la magnitud y estilo de una erupción depende de la cantidad de gases que contiene el magma, la temperatura, su viscosidad y contenido de cristales antes de la erupción”, explica el especialista al detallar la importancia de medir los gases volcánicos.En el texto expone que la medición de gases puede hacerse en forma remota con un espectómetro de correlación (Cospec) o con un analizador infrarrojo.El primero se utiliza desde febrero de 1994 en el monitoreo de la actividad del Popocatépetl, aunque aclara que por la abundante presencia de dióxido de carbono y agua en la atmósfera, la medición remota no es del todo satisfactoria por lo que además se utiliza un analizador infrarrojo de gases para la medición del flujo de dióxido de carbono.El monitoreo del Popocatépetl incluye además la observación y la investigación, el monitoreo sísmico, de deformación, de flujos de lodo, ceniza, gases volcánicos y de actividad glacial, mediciones todas que permiten determinar las fases en cada nivel del Semáforo de Alerta Volcánica.

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