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Escuela cara y escasos fondos

Rafael y Martina Miralles siempre pensaron que con talento y esfuerzo sus hijos lograrían una educación universitaria, a pesar de pertenecer a una familia humilde.

Su esperanza se confirmó cuando su hija mayor se graduó en comunicaciones hace tres años. Pero ahora temen que su otra hija, actualmente en el noveno grado, tenga problemas para continuar su educación debido a los altos costos de colegiatura.

«A este paso, incluso las universidades públicas servirán sólo a los privilegiados», dice Martina Miralles, preocupada por el aumento incesante de las colegiatura.

Como ella, un 72% de los latinos de California —frente al 53% en 2007— temen no poder costear los gastos de la educación superior de sus hijos.

«Las minorías y familias de bajo ingreso son los más afectados por la falta de financiación a la educación superior», dice Mark Baldassare, presidente y director ejecutivo del Instituto de Política Pública de California (PPIC), que anoche hizo pública su más reciente encuesta al respecto.

El estudio, realizado con el apoyo de la fundación William and Flora Hewlett, indica que el pesimismo de los californianos continúa aumentando. En conjunto, un 57% de los padres de estudiantes de hasta 18 años tiene serias dudas sobre si podrán permitirse la educación universitaria de sus hijos.

La cifra continúa la línea ascendente iniciada en 2007, donde «sólo» un 43% de los padres manifestaba esta preocupación.

El estudio sale a la luz apenas unos días después de que la Universidad Estatal de California (CSU) aprobara una subida del 15%, y en medio del debate en cuanto al aumento del 8% sobre el que votarán hoy los rectores de la Universidad de California (UC).

Si se confirma, los costos anuales de colegiaturas en dicho sistema se elevarán a unos 12,150 dólares anuales (o cerca de 73 mil dólares por el promedio de seis años que toma completar la graduación). En CSU el monto será de 4,884 dólares anuales o más de 29 mil por el ciclo promedio completo.

«Son cifras prohibitivas para muchas familias» , dice Ernesto Zumaya, otro estudiante de UCLA, que por un semestre tuvo que dejar sus estudios debido a la imposibilidad de afrontar las cuotas de colegiatura.

Sin embargo, en cuanto a calidad, los dos grandes sistemas públicos salen bien parados en la encuesta de PPIC, con 62% y 64% de californianos convencidos de que la enseñanza es buena en CSU y UC, respectivamente.

Baldassare enfatiza que con un 74% de los residentes del estado convencidos de que los fondos para educación superior son insuficientes, esa va a ser una de las grandes prioridades que van a exigirle al gobernador electo, Jerry Brown.

Sin embargo, un 57% cree que independientemente de quién esté al frente en términos políticos, el gobierno estatal tiene poca o ninguna capacidad de planificar para el futuro en este aspecto.

En cuanto a si están dispuestos a pagar más impuestos para resolver el problema, el porcentaje a favor llega ahora a un 49% —frente al 41% del año pasado—, pero todavía la mitad de los contribuyentes se opone.

«En esto se percibe la división política, en la que los un 64% de los demócratas están a favor, mientras que un 69% se opone», dice Baldassare, señalando que las dificultades económicas actuales también hacen que muchos se nieguen a pagar más al erario público.

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