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Empleo y déficit, los ejes del discurso de Obama

WASHINGTON, DC – El presidente Barack Obama insistirá en el relanzamiento del mercado laboral, la investigación y la lucha contra los déficits durante su discurso anual sobre el Estado de la Unión el martes, frente a un renovado Congreso donde los republicanos tienen más fuerza.

El mandatario estadounidense, que recién empezó la segunda mitad de su gobierno y desde ya prepara su campaña para una reelección en 2012, expondrá sus objetivos para este año frente a la Cámara de Representantes y el Senado.

La economía y el empleo deberían ser el centro de sus preocupaciones, mientras Estados Unidos se esfuerza aún por borrar los daños de la recesión de 2008-2009. La tasa oficial de desempleo supera todavía el 9%, aunque algunos indicadores parecen dar señales de recuperación.

El presidente prometió el viernes acelerar aún más la economía para promover la creación de empleo. Pero también quiere abocarse al «saneamiento presupuestario», según su portavoz Robert Gibbs.

Los republicanos, que acusan al gobierno de haber permitido el crecimiento de los déficits, han prometido reducirlos recortando los gastos, ahora que contarán con la mayoría en la Cámara de Representantes.

«Como no hay una solución milagrosa, Obama hablará de las numerosas formas con que espera impulsar el crecimiento económico y la creación de empleos», explicó a la AFP Thomas Mann, experto en ciencias políticas del Instituto Brookings de Washington.

A principios de diciembre, el presidente expresó su deseo de que Estados Unidos fomente la enseñanza y la investigación, claves, según él, de la futura prosperidad del país.

Hora de negociar

Pero tras la derrota de los demócratas en las elecciones legislativas de noviembre, Obama debe negociar con sus adversarios republicanos, que aun siendo minoría también mantienen capacidad para bloquear iniciativas en el Senado.

Según Mann, «el discurso no estará necesariamente limitado a las propuestas legislativas y puede definir un programa político y legislativo, sobre el cual basar la campaña de 2012».

Obama «nos va a llamar a trabajar de manera conjunta» para atender «los desafíos», dijo por su parte el senador demócrata Richard Durbin.

«El primero es dejar la recesión detrás y el segundo es librarnos de la deuda», dijo a la AFP este aliado cercano del presidente.

El discurso del martes debería dar un indicio sobre los intentos por encontrar una colaboración entre los dos bandos, tras un fértil mes de diciembre en el Congreso. El mes pasado Obama se comprometió con sus adversarios para prolongar temporalmente la amnistía tributaria heredada de la era Bush, logró la abrogación de la ley que prohibía a los homosexuales servir abiertamente en las fuerzas militares, y la ratificación del tratado START con Rusia.

Sensible a esa cooperación, la aprobación a Obama subió por encima de 50%, el nivel más alto en 16 meses.

Por su parte, los republicanos reaccionarán divididos al discurso presidencial: una respuesta será de la dirección del partido y otra del movimiento ultraconservador «Tea Party».

El mensaje

Tras dos años de gobierno, mientras el mandatario prepara su discurso del martes ante el Congreso, presentará un Estado de la Nación distinto.

Es indiscutible que la economía está en mejores condiciones, aunque lejos de ser robusta. Hay una nueva ley de salud -una que los representantes republicanos han prometido derogar, a sabiendas de que su esfuerzo será repelido en el Senado, que aún cuenta con mayoría demócrata-, y hay menos tropas estadounidenses en Irak, pero más en Afganistán.

Es «el bienio más productivo que hemos tenido en generaciones», considera el presidente.

Aun así, hablará ante un Congreso radicalmente reorganizado. Los votantes obligaron a su partido a adelgazar sus filas, un duro veredicto en torno a los dos años de colaboración entre Obama y la mayoría demócrata en el Senado y la Cámara de Representantes.

Enfrenta a republicanos decididos a recortar hasta en $100,000 millones el gasto del gobierno en momentos en que sale de un esfuerzo de rescate económico que ha puesto al país en vías de registrar un tercer año consecutivo de déficit superiores a un billón de dólares.

Al preguntarle al público si Obama ha cumplido su promesa de cambio, 42% dice que es pronto para saberlo, de acuerdo con una encuesta de AP-GfK. Un tercio considera que no ha cumplido y una cuarta parte cree que sí.

La ciudadanía también está dividida respecto a si Obama está tratando de cambiar las cosas al ritmo adecuado. Según la encuesta, un tercio considera que va muy rápido, mientras que sendas porciones casi iguales creen que su paso es adecuado o muy lento.

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