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Empleada…Demanda porque cobra sin trabajar

Si bien este escenario existe -de hecho, en Argentina se acuñó el término ‘ñoqui’ para designar a aquellos empleados de oficinas públicas que nunca trabajan y sólo se presentan a cobrar su salario a fin de mes- en general ocurre por voluntad propia. Es decir, son personas que «se hacen las vivas» y su accionar les enorgullece.

Emilia Colman, por el contrario, se siente inservible, discriminada y angustiada por concurrir diariamente a la oficina y no tener nada para hacer desde hace tres años.

Por eso decidió demandar a su empleador, la Intendencia Municipal de Río Negro, en el centro-oeste de Uruguay.

Mirando el techo

Cada día Colman llega a las ocho de la mañana a la oficina y permanece sentada, sin hacer nada, hasta las dos de la tarde. Le fue prohibido tejer y leer, actividades que comenzó a realizar cuando de pronto se vio sin tareas.

A pesar de eso, Colman cobra cada fin de mes el equivalente a US$650.

Ante los reiterados e infructuosos pedidos de que le asignaran tareas o le dieran algo para hacer, la funcionaria decidió demandar al municipio por US$30.000 por «daño moral». Además, solicita que se le paguen US$4.000 anuales hasta que se le otorguen funciones o se la imponga nuevamente en su cargo.

En el escrito judicial que presentó su abogada, la demandante argumenta que la situación que atraviesa le produjo un «gran sufrimiento» y un «grave perjuicio de salud». Colman debió acudir a un psiquiatra y un psicólogo para sobrellevar la situación y fue medicada con antidepresivos.

«Siento vergüenza y una impotencia total porque estoy cobrando un sueldo y no trabajo. ¿A quién le va a gustar eso? A mí me educaron para trabajar, para ganarme el pan dignamente», explicó la afectada a la prensa associada.

Con sólo una silla

Todo empezó hace tres años. Colman, quien fue edil municipal por el Partido Colorado, trabaja para el municipio desde 1999. Primero se desempeñó como directora del Área Social y luego la asignaron al Área de Producción.

En 2005, cuando cambiaron las autoridades del gobierno departamental, la nueva administración, del Partido Nacional, comenzó a desmantelar la sección, según relató la demandante.

«Primero me pidieron la computadora. Dijeron que la necesitaban para otra cosa. Después me sacaron el escritorio por el mismo motivo, y así sucesivamente hasta que me dejaron sólo una silla», contó.

Pero lo peor es que, según dice, es que desde ese momento no tuvo más tareas para hacer, ni acceso a la red de computación desde ninguna otra computadora de la oficina.

Colman explicó que habló con sus superiores en reiteradas ocasiones para pedirles trabajo, envió cartas y dejó mensajes en el celular del Intendente Omar Lafluf, sin obtener respuesta.

¿Qué sucede?

¿Por qué se dejó sin tareas a esta funcionaria municipal? ¿Es un tema político? ¿Por qué no la despiden?

El director de la unidad de asesoramiento jurídico de la Intendencia de Río Negro, Mario Fonrodona, dijo que tiene entendido que hace un tiempo a Colman se le ofrecieron tareas administrativas que ésta no quiso aceptar. Ella asegura que no fue así.

En la contestación a la demanda judicial, la Intendencia de Río Negro sostiene que el ejecutivo comunal «tiene potestades para designar en esos cargos a gente de confianza», en referencia al puesto que reclama la demandante.

«Para mí no me dejaron en el cargo de directora del Área Social por ser Colorada, porque la Intendencia es del Partido Nacional», cree Colman. «Yo no hice nada malo, nunca falté a trabajar, por eso no pueden echarme», aseguró, refiriéndose a la inamovilidad del funcionario público uruguayo.

«El mundo del revés»

Emilia Colman dice contar con el apoyo moral de la mayoría de los 15.000 habitantes de la ciudad de Young, donde reside.

Sus compañeros de la sección de compras, donde ella comparte oficina pero no tareas, sienten una doble sensación: injusticia y pena.

«Por un lado se trata de una persona con todo en orden, que tiene un buen sueldo porque se le han adjudicado grados, pero que está sin hacer nada. Y en la oficina muchos ganamos menos por hacer tareas de mucha responsabilidad, es el mundo del revés», dijo un funcionario que pidió no ser identificado.

¿Espera Colman salir victoriosa en esta inusual demanda? «Yo no creo que vaya a ganar el juicio. Lo que quiero es que se respete a la persona que tiene un trabajo y se le den tareas para hacer».

El veredicto se espera para los próximos días.

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