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El mundo «bajo el agua», a los ojos de COP16

La estatua de la libertad de Nueva York, la Torre Eiffel de París, el Big Ben de Londres, la pirámide de Giza de Egipto y el Ángel de la Independencia de la ciudad de México fueron sumergidos parcialmente por Greenpeace en las aguas azul turquesa de Cancún.

Se trata de réplicas de los monumentos y edificios más representativos de los países que destacan en las negociaciones que se llevan a cabo desde la semana pasada en este centro turístico en el marco de la Conferencia Mundial sobre Cambio Climático que llega a su fin el viernes próximo.

El objetivo de la agrupación fue ilustrar los riesgos que corren esas y otras regiones del mundo ante el fenómeno que constituye el mayor desafío de la humanidad, como lo ha calificado el Panel Intergubernamental de Científicos sobre Cambio Climático.

Las réplicas aparecieron esta mañana semihundidas en el mar; desde la playa restituida luego del azote de huracanes y el aumento del nivel medio del mar, se veían también el Taj Mahal de la India, el Cristo Redentor de Río de Janeiro, el templo del cielo de Beijing y la Casa de Ópera de Sydney.

El mensaje al mundo, a los habitantes de Cancún y sobretodo a los ministros de los 192 países que integran las 194 Partes de la Convención Macro sobre Cambio Climático es que todos son susceptibles al cambio climático, que no discrimina fronteras.

«La creciente marea afectará a todos, ya sean ricos o pobres. Aquí en Cancún los ministros deben elegir en navegar hacia un futuro seguro que no dependa de combustibles fósiles que están cambiando el clima del planeta», señaló el coordinador de la campaña de energía y clima de Greenpeace México, Gustavo Ampugnani

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