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Documental aborda la vida de jornaleros mexicanos en EU

Con apenas ocho mil dólares tres jóvenes rodaron el documental «El field», cuyo resultado es un rostro amable sobre la convivencia en California de jornaleros migrantes y granjeros locales, alejada de la habitual imagen más dura de la frontera.

«Más del 90 por ciento de los vegetales en California son recogidos por mano de obra latina, que además genera una economía», dijo hoy Daniel Rosas, director del filme, estrenado en el festival mexicano Ambulante, que impulsan Diego Luna y Gael García Bernal.

Daniel, junto a los productores Alejandro Dávila y Derrick Sparrow, ninguno de los cuales supera los 26 años, firmaron su debut cinematográfico haciendo de todo entre todos, en busca de los lazos que unen a México y EU.

Daniel y Alejandro son mexicanos, y Derrick es estadounidense, pero los tres son de la frontera.

Los campos agrícolas de la frontera son, según Alejandro, un espacio donde hay un intercambio «simbiótico», en el que el caos que preside otras áreas de relación entre ambas naciones se convierte en armonía.

Un jornalero en el californiano Imperial Valley puede hacerse con unos 95 dólares diarios, que sirven en muchos casos para mandar a sus hijos a la universidad.

En el documental aparecen tanto aquellos que viven en EU pagando una renta más elevada como quienes cruzan a diario la frontera, una de las más prósperas del mundo.

En general, todos los entrevistados fueron abiertos al compartir sus experiencias, aunque en los turnos de trabajo de noche sí había gente «más reservada», reconocieron los jóvenes.

Los granjeros estadounidenses desechan el tópico de que el mexicano es «flojo» o vago y «saben que son unas máquinas de trabajar», dijo Daniel.

El argumento de que los latinos le quitan el trabajo a los nativos es falso, aseguran en la cinta los granjeros, ya que hay muchos estadounidenses que no desean trabajar en el campo, bien por la paga o por el esfuerzo (las temperaturas pueden superar los 44 grados centígrados).

Los patrones piden constancia y no les sirve quien únicamente quiere dos o tres días de trabajo para salir de un apuro.

La mayoría son empresas familiares, en tierras que han estado en manos de una misma familia durante generaciones.

Entre los entrevistados, uno tenía colgados los retratos de seis de sus antepasados en el despacho, y otro conservaba maquinaria usada por su tatarabuelo.

Incluso, un granjero montó a Daniel a bordo de su avioneta para hacer una toma aérea de sus campos.

Frente a la imagen de una frontera difícil, por donde cruzan a diario miles de indocumentados, en un duelo de suerte e ingenio contra la Patrulla Fronteriza y sus oficiales con gafas oscuras, muchos de ellos de origen hispano, «El field» nació como búsqueda de espacios compartidos donde las dos culturas conviven de forma armónica.

Los tres autores del documental son conscientes de que la frontera es un tema complicado, no solo la de EU y México, sino también la de México y Centroamérica.

«Es muy fácil hablar de la frontera norte, pero vamos a la frontera sur y el maltrato es el mismo, hay mucha hipocresía», dijo Daniel.

Ambulante es el primer festival al que concurre el filme y ayer sus creadores lo vieron por primera vez proyectado en un cine, lo que les emocionó.

El festival, que va por su sexta edición, recorre México con una muestra de documentales tanto en salas como al aire libre, para llevar el séptimo arte a quienes no tienen acceso a él. Comenzó el viernes pasado y se prolongará hasta el 5 de mayo

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