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‘Doctor, ¿tengo gripe?’

Llega el frío y con él, los resfriados. Y es que sólo hace falta mirar a tu alrededor: seguro que conoces a alguien que ya ha pasado por la experiencia del primer catarro de la temporada –o tal vez, tú mismo-. De hecho, estamos ante una de las dolencias más habituales del otoño y el invierno y la que más absentismo laboral y escolar provoca. Ahora bien, aunque todos somos susceptibles de padecerlo, no todos sabemos cómo prevenirlo o tratarlo adecuadamente. De hecho, ¿sabrías diferenciarlo de una gripe?

¿Resfriado o gripe?

Los expertos de la Anefp coinciden en que muchas personas no saben diferenciar cuándo se encuentran ante una gripe o ante un simple resfriado común. Los síntomas pueden ser similares en una y otra infección, aunque existen diferencias en cuanto a su duración e intensidad. Sin embargo, se trata de dos enfermedades distintas que no evolucionan del mismo modo, y que, por tanto, debemos identificar para poder procurar el tratamiento adecuado a cada caso.

La gripe está provocada por un virus, el Influenzavirus, del que existen tres tipos, el A, el B y el C, divididos, a su vez, en varios subtipos. Aunque es un virus que muta cada año, siempre pertenece a una misma familia, por lo que se puede prevenir la aparición de la gripe gracias a las campañas de vacunación, recomendadas a los grupos de población con más riesgo de padecerla, como niños o ancianos. Por el contrario, el resfriado está provocado por multitud de virus de diferentes familias (rinovirus y coronavirus, entre otros), por lo que no puede combatirse con ninguna vacuna capaz de atacar a todos ellos, si bien algunas medidas preventivas pueden hacer a las personas menos proclives a padecerlo.

Gripe:

• Causa: Virus influenza.

• Periodo de incubación: 18-36 horas.

• Posibles complicaciones: Infecciones bacterianas, otras enfermedades graves, como la neumonía, empeoramiento de enfermedades crónicas preexistentes como diabetes, asma o problemas cardiacos.

• Fiebre: Alta (38-40º)

• Dolor de cabeza: De elevada intensidad.

• Secreción nasal: Ocasional.

• Estornudos: Ocasionales.

• Tos: Húmeda, con flemas y muy persistente.

• Dolor de garganta: Nulo o leve.

• Irritación ocular: Ocasional.

• Dolor muscular: Frecuente.

• Fatiga: Muy fuerte.

• Energía: Agotamiento general para realizar las actividades diarias.

• Apetito: Disminuye.

Resfriado común:

• Causa: Rinovirus, coronavirus, otros virus.

• Periodo de incubación: 48-72 horas.

• Posibles complicaciones: Infecciones bacterianas, como la sinusitis, la bronquitis o la otitis.

• Fiebre: Rara.

• Dolor de cabeza: Raro.

• Secreción nasal: Abundante.

• Estornudos: Frecuentes.

• Tos: Seca y leve.

• Dolor de garganta: Intenso (con dificultad para tragar).

• Irritación ocular: Frecuente.

• Dolor muscular: Raro.

• Fatiga: Rara.

• Energía: No afecta.

• Apetito: No varía.

Otra diferencia es que los resfriados resultan relativamente inofensivos y sus síntomas suelen remitir por sí mismos, gracias a las defensas naturales del organismo, en un periodo de tiempo que puede oscilar entre los tres y los seis días. Por el contrario, el virus de la gripe, aún cuando suele resultar leve, sí puede llegar a desencadenar una enfermedad de mayor gravedad.

Prevención. Evitar los cambios bruscos de temperatura y los espacios cerrados; cuidar la higiene personal lavándose con frecuencia las manos y no tocándose la nariz o los ojos tras haber estado en contacto con personas infectadas o posibles objetos contaminados; mantener una alimentación adecuada rica en frutas y verduras; beber muchos líquidos; y abstenerse de fumar pueden ser algunos de los mejores aliados para que nuestras defensas puedan combatir los virus. Del mismo modo, el estrés, la falta de descanso o una dieta inapropiada pueden colaborar a que nuestro cuerpo no se encuentre en condiciones de resistir al contagio.

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