El Día de las Madres es el día ideal para darles a nuestras Mamás un regalo muy especial.

Madre no hay más que una.
Quien no ama a su madre no sirve para esposo.  Una madre puede tomar el lugar de todos los demás, pero su lugar nadie más puede tomar.
De mi madre aprendí que nunca es tarde, que siempre se puede empezar de nuevo.
Sólo una madre sabe lo que quiere decir amar y ser feliz.
El amor de una madre no contempla lo imposible.
Madre es el nombre de Dios en los labios y corazones de los niños.
De todos los derechos de las mujeres, el más grande es el de ser madre.
El corazón de una madre es un abismo profundo en cuyo fondo siempre encontrarás perdón.
Jamás ha habido un niño tan adorable que la madre no quiera poner a dormir.
Nuestra madre es una loba.
Es el vivo retrato de su madre.
Quien quiere a su madre no puede ser malo.
Una madre perdona siempre.
El que honra a su madre amontona tesoros.
La necesidad es la madre de las invenciones.
No existe en la vida, cariño y ternura más desinteresada que la de una madre.
Ser madre de tiempo completo es uno de los cargos mejor asalariados, puesto que se paga con puro amor.
Porque la madre es renunciación y sacrificio, los hijos somos injustos. Sin darnos cuenta, creyendo que a nuestra madre que siempre sonríe y nos mira con dulzura, hasta el ultimo lugar de la familia. La madre sube en veneración, pero desciende en importancia, por su vejez, por su inutilidad material.
La madre espera siempre, pacientemente, el halago de los hijos, sin pedir mas que afecto y ternura; pide poco y esto hace que le demos importancia y la olvidemos por días, semanas, meses… Cuando se menciona a la madre tiembla la sensibilidad de nuestro corazón y derramamos a sus pies nuestro amor filial… El día de la Madre es un día como cualquier otro, pero tiene la virtud de remover un poco el rescoldo que cubre nuestro cariño a la que nos dio la vida.
Debemos afinar nuestros sentimientos y pensar que a la madre le debemos todo lo que somos. El hombre de negocios, el director de empresa, el profesionista pudo llegar al triunfo y recorrer el arduo camino de la lucha porque llevaba como guía la mano afilada y escrutadora de su consejo.
La madre es una reina que no ciñe corona y dicta leyes. La madre es una soberana que no pide sino que da todo hasta agotarse, consumido, su corazón… Si queremos que nuestros hijos sientan el cariño filial, que amen a nuestras esposas, debemos mostrarles la senda, honrando a nuestra madre, para que como una cadena interminable, su ternura, su amor y su renunciación corran de vena en vena cual sangre vivificadora, por muchas generaciones, hasta que la humanidad pueda combatir el materialismo y ser feliz.

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