<!--:es-->Decenas de artistas y miles de fans rinden homenaje a Michael Jackson En Los Angeles<!--:-->

Decenas de artistas y miles de fans rinden homenaje a Michael Jackson En Los Angeles

Mientras sonaba una canción religiosa entonada por un coro de gospel, que decía «vamos a ver al rey, no es momento de llorar», el féretro de Michael Jackson, cubierto de decenas de rosas rojas, fue colocado a los pies del escenario colocado en el estadio Staples Center, que estaba presidido por una imagen del cantante y rodeado de coronas de flores. Con media hora de retraso, el sentido funeral por el alma del artista. Las primeras palabras fueron pronunciadas por el pastor Lucious Smith quien recordó que, además de artista, Michael Jackson era «hermano, hijo y padre, un miembro de la familia Jackson». Entre las actuaciones de amigos y artistas, se intercalaron los discursos de personas como el fundador de la discográfica Motown, Berry Gordy, y la actriz y cantante Queen Latifah que recordaron episodios de la vida del rey del pop, como su infancia o la influencia que su carrera ha tenido en la música. Se hizo además un repaso en imágenes de lo que ha significado su figura en el mundo del pop y del baile.

Fueron decenas los artistas que quisieron estar en este momento histórico y rendir su particular homenaje al rey. Mariah Carey subió la primera al escenario para cantar la conocida canción de los Jackson 5, I’ll be there, actuación durante la que se pudo comprobar lo emocionados que estaban sus hermanos. Stevie Wonder dijo: «Por muy tristes que estemos y por mucho que necesitemos a Michael con nosotros seguro que Dios le necesitaba más».

Usher, Brooke Shields, Lionel Richie, el jugador de baloncesto Magic Johnson, el actor Wesley Snipes y una embarazada Jennifer Hudson que cantó el tema Will you be there estuvieron también allí, junto a Shaheen Jafargholi, el niño de 12 años que sorprendió al público en el concurso británico Got Talent interpretando un tema de Jackon (Who’s living you).

Los que presenciaron la ceremonia en el interior del estadio ocuparon los asientos del estadio de los Lakers, butacas sobre las que había un programa de 15 páginas que se repartió gratuitamente y en el que se leían las sentidas palabras que Janet Jackson, su hermana, le dedicó durante la entrega de los premios BET, apenas unos días después de su muerte: «Para el mundo, Michael es un icono. Para mí, es mi familia. Siempre vivirás en nuestros corazones. Te echo de menos Mike y te quiero -Dunk». Dunk es el apodo con el que Michael conocía a su hermana, un apelativo cariñoso que este le puso cuando era niña porque su aspecto rellenito la hacía parecer un donkey (burrito).

Desde diferentes partes de América y el mundo, cientos de fans no perdieron detalle de la ceremonia que se retransmitió en directo a través de distintos canales de televisión y de Internet. Dos de las grandes ausentes fueron Elizabeth Taylor y Diana Ross que mediante un comunicado que leyó Smokey Robinson al principio de la ceremonia expresó su pesar: «Quiero que sepan que incluso aunque no esté en el Staples Center, estoy allí con el corazón. He decidido estar en silencio. Michael era un tesoro, parte de mi vida, en un sentido que no puedo expresar con palabras».

Despedida familiar en la intimidad

Antes de que comenzara el funeral, la familia despidió al artista en una ceremonia privada en el cementerio de Forest Lawn, al que se trasladaron en coches con los cristales tintados desde su residencia en Encino. Tras este servicio, la comitiva fúnebre recorrió las 10 millas que separan el cementerio de Forest Lawn del estadio Staples Center, donde esperaba una multitud de fans.

Lo que aún se desconoce es dónde reposarán los restos del artista, ya que mientras algunos aseguran que será en el cementerio de Forest Lawn, otros dicen que este será sólo un lugar de reposo temporal ya que algún día será trasladado a Neverland (las leyes de la ciudad impiden de momento que se hagan enterramientos en casas particulares). Incluso se especula con la posibilidad de que sea incinerado y sus cenizas se esparzan en su rancho, su particular país de Nunca Jamás.

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