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De la Cuna a la Cama.

1. ¿Está Preparado?
Cada niño evoluciona con un ritmo diferente que hay que conocer y respetar. Por lo general, alrededor de los dos años la mayoría tiene la madurez motora y de desarrollo necesarias para dejar atrás la cuna. Físicamente está preparado si:

– Ya camina.
– Puede subir y bajar de la cama con facilidad.
– Salta y/o trepa por os barrotes de la cuna.
– Mide más de 80 cm de altura. – Duerme bien durante toda la noche.
– Funcionan las rutinas que has establecido para que le dé sueño.

2. Su Nueva Cama
– Lo ideal es que sea una cama baja con un colchón firme. No le hace falta almohada, aunque, si queremos poner una, tiene que ser pequeña. – No debemos situarla junto o una ventana.
– Tampoco conviene que haya estanterías ni cuadros sobre la cama, aunque estén fuera del alcance del pequeño.

3. Estrategias
– Para que la transición de la cuna a la cama sea especial, haz una fiestecita celebrando que ya es «grande». ¿El premio? ¡Dormir en una cama de mayores, como papá y mamá!
– Después mantendrás las mismas rutinas de siempre para que no note un cambio drástico. Si antes no te acostabas a su lado, tampoco ahora. Si demanda tu presencia, dile que en un ratito iras a verlo. Y hazlo: a los cinco minutos, asómate. Si llama antes, acude o su lado.

4. ¿Y si se Cae?
– Pon la cama en el ángulo de dos paredes. El lateral libre y la zona de los pies protégelos con un colchón de espuma y varios almohadones. Así, si se cae, no se hará daño.
– En las cama-nido saca e colchón de abajo.
– Las barras son la mejor opción si el niño tiende a caerse. De venta en tiendas especializadas.

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