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Confiesa Kate del Castillo que no ha aprendido a amar a una pareja

La actriz mexicana Kate del Castillo, quien ha sostenido romances con Emilio Azcárraga Jean, Demian Bichir, Ari Telch, entre otros, y ha estado casada con Luis García y Aarón Díaz, abrió su corazón al confesar que todavía no ha aprendido a amar a una pareja, pero sigue aprendiendo.

Durante la presentación del libro «Sexo: la puerta a Dios», escrito por su hermana Verónica del Castillo, Cécile Kachadourian y Frances Fox, la actriz destacó ante los asistentes uno de los puntos que más llamaron su atención.

«Me siento identificada en el párrafo donde dice que no importa cuántas veces hayas tenido fracasos, no hayas entendido cosas, no te hayas conocido o no te hayas aprendido a amar. Esa parte al menos yo no sé o no he aprendido a amar a una pareja, aunque soy una mujer muy amorosa con mi familia y amigos, sigo aprendiendo».

Tras destacar que su hermana la ayudó a superar un momento difícil en su vida, leyó algunos fragmentos que asegura, han definido su acontecer.

Citó el concepto de Dios, del filósofo holandés Baruch Spinoza que dice: «Deja ya de estar rezando y dándote golpes de pecho! Lo que quiero que hagas es que salgas al mundo a disfrutar tu vida. Quiero que goces, que cantes, que te diviertas y que disfrutes de todo lo que he hecho para ti.

El sexo es un regalo que te he dado y con el que puedes expresar tu amor, tu éxtasis, tu alegría. Así que no me culpes a mí por todo lo que te han hecho creer».

En ese sentido, Kate dijo que ella tampoco cree en «un Dios castigador, en un Dios malo que todo te está juzgando, esto me movió».

Luego de resaltar que siempre ha admirado a su hermana y que desearía tener su cultura y su sabiduría, pues en la escuela ella sacaba dieces, mientras que Kate puros seis, platicó que Verónica le sugirió recurrir a la ayuda espiritual.

«Fui con muchísimo miedo, pero ha sido una de las experiencias más maravillosas que he tenido en mi vida y me ha servido muchísimo. Aprendí la diferencia de creer que existe Dios y saber que existe».

Recalcó la importancia de que hombres y mujeres se apoyen, pues ninguno de los dos puede avanzar en soledad.

«Nos tenemos que ayudar, ir de la mano, entendernos pero basados siempre en el amor y la paciencia con los hombres y ellos hacia nosotras. Hay que hacer a nuestros hombres más grandes y ayudarlos, enseñarles a nuestros hijos, nuestros maridos, amantes, papás y abuelos con amor».

Dijo que cuando asistió a terapia con Cécile Kachadourian, directora de la fundación ProVincalma en donde se desarrolla una nueva propuesta terapéutica para la reconciliación con uno mismo, con el otro y con lo divino, le dejó como tarea hacer unos ejercicios rarísimos.

«Le dije que me iba a ir con unas amigas de viaje y me pidió que todas nos metiéramos al vapor y las abrazara cuando todas estuviéramos desnudas y que las tomara del coxis. No entendía a lo que se refería y de verdad no saben lo importante que es querernos y entendernos como mujeres, no competir entre nosotras ni envidiarnos.

«Debemos tener un poder femenino para que fluyamos y ayudemos a los hombres a ser más hombres y darnos cada quien su lugar. Cécile no tiene idea de lo que me ha ayudado, por eso creo en este libro».

«Sexo: la puerta a Dios» se promueve como una obra sobre los sexos, sobre esa competencia que, amparada en la búsqueda de la igualdad de los géneros, ha distanciado a hombres y mujeres propiciando sociedades cada vez más disfuncionales.

En el texto, la comunicadora Verónica del Castillo, conductora del programa «Primer Impacto» y del noticiario Univisión, revela a través del capítulo «Reconstruye tus relaciones y recupérate» que fue adicta a las relaciones destructivas y enfermizas a lo largo de su vida, por lo que se identificó con la codependencia.

«Después de un divorcio me daban ataques de pánico y me dio una depresión postparto, una enfermedad que padecen dos de cada 10 mujeres y que si no se cuida, puedes llegar al infanticidio.

«Desde que viví esto me sentía en deuda con las mujeres y quise devolverles algo de lo que había aprendido para que ninguna pasara por el dolor que yo pasé».

Reveló que hace cuatro años vivió la experiencia espiritual «Agua viva», donde enterró miedos, perdonó a quien debía perdonar y pudo reconstruir, desde abajo, una bella relación con su madre, su hijo Darwin y su hermana.

«No fue fácil escribir el libro porque me enfrente con muchos miedos sobre todo por ser una figura pública; sin embargo, los pude trascender.

«Fui abusada emocionalmente y comprendí que, si bien nunca caí en las garras del alcohol o las drogas, la codependencia es una enfermedad progresiva y silenciosa que puede llegar a ser más destructiva que la adicción a una sustancia porque se disfraza y escuda detrás de la bandera del amor», sostuvo.

Tomó entonces una definición de «Tuya», libro que Kate del Castillo escribió en 2007 y en el que dice: ‘A todas las mujeres que nos han puesto el cuerno, nos han lastimado física o psicológicamente, no existen víctimas, existimos voluntarias’.

«Hoy le pido perdón a mi hijo porque debido a mi ignorancia emocional lo lastimé. Cuando uno tiene tantas bendiciones hay que compartirlas y mi papá, Eric del Castillo siempre nos ha dicho que quienes tenemos bendiciones estamos obligados a compartirlas y dar a los demás», anotó.

Reveló que para tratar la depresión postparto en su libro entrevistó a las actrices Erika Buenfil y Leticia Calderón. Asimismo, abordó el caso de las estadunidenses Brooke Shields y Britney Spears.

«La escritura me purificó, es una catarsis y mis heridas empiezan a sanar», concluyó Verónica del Castillo, quien durante la presentación de su libro también estuvo acompañada por su madre, su esposo Carlos, su hijo, familiares y amigos como los comunicadores Julieta Lujambio, Martha Carrillo y Paco Ramírez.

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