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Alumnos indocumentados albergan esperanzas ante reforma migratoria

Los estudiantes indocumentados que han comenzado o están a punto de iniciar una carrera universitaria en los Estados Unidos pueden beneficiarse de la propuesta de reforma a las leyes de inmigración que debate el Senado.

El acuerdo bipartidista anunciado el jueves pasado -que sirve de base para el debate de reforma que podría regularizar a buena parte de los 12 millones de indocumentados que viven en EE.UU.-, ha incorporado el lenguaje del proyecto denominado «Dream Act».

Esta iniciativa busca facilitar que las universidades estatales traten a los estudiantes indocumentados como residentes del estado, lo que implica un pago de matrícula más bajo.

La «Dream Act» ya había sido rescatada en la Cámara de Representantes y el Senado federal como un proyecto independiente.

«Esos muchachos son de un tremendo valor para nuestro país. Sería trágico que se les castigara y se limitara su oportunidad para alcanzar sus metas», dijo la representante Lucille Roybal-Allard (D-California), una de las autoras de «Dream Act» en la cámara baja.

La estudiante universitaria Marie Nazareth González, quien desde principios de esta década combate los esfuerzos para ser deportada y tiene hasta el verano próximo para regresar a Costa Rica, declaró recientemente en el Congreso a favor de esta propuesta legislativa.

«La Dream Act tiene el potencial de beneficiar a miles de estudiantes, pero también a esta gran nación si le dan el beneficio a esos jóvenes de completar sus estudios», dijo.

Actualmente, 10 estados -entre los que están California, Illinois, Kansas, Nebraska, Nuevo México, Utah y Nueva York-, ofrecen a los indocumentados el tratamiento de residentes.

Para el profesor Kris Kobach, de la Escuela de Derecho de la Universidad de Misuri, la «Dream Act» le da una bofetada en la cara a los estudiantes que cumplen con la ley pero residen en otros estados.

«Es un tratamiento discriminatorio en momentos en que el costo de una educación universitaria de cuatro años está fuera del alcance de muchos ciudadanos estadounidenses», sostuvo Kobach.

A nivel federal y estatal, han surgido iniciativas que buscan prohibir que un estudiante que carece de un número de seguro social, aunque haya residido toda su vida en el estado, pueda tener acceso a la matrícula reducida.

Uno de esos estados es Arizona, donde los electores aprobaron en noviembre pasado prohibir que un inmigrante sin autorización para vivir en los Estados Unidos pueda tener acceso a la matrícula universitaria reducida, a educación para adultos o acceso a servicios subsidiados por el Gobierno para el cuidado de niños.

En ese referéndum, los residentes de Arizona aprobaron establecer el inglés como idioma oficial del estado, prohibir que los indocumentados puedan pagar fianza cuando se les impute un delito e impedir que puedan ser resarcidos económicamente en demandas civiles.

Pero, el grupo de senadores demócratas y republicanos que busca avanzar los acuerdos anunciados la semana pasada, intentan ahora cerrar este debate.

El lunes, el Senado aprobó comenzar la discusión sobre la reforma de inmigración y la meta de estos legisladores es llegar a una votación en junio.

La Cámara de Representantes, por su parte, espera considerar su propio proyecto de ley de reforma migratoria -que seguramente avivará las discusiones sobre «Dream Act»-, antes de que finalice julio

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