<!--:es-->Agua y nutrición: verdades, mentiras y falsos mitos<!--:-->

Agua y nutrición: verdades, mentiras y falsos mitos

De carne y hueso. Así parece que estamos hechos los humanos desde que el mundo es mundo. De carne, de hueso…. y también de agua. Mucha agua. Tanta que, del total de nuestro peso corporal, las tres cuartas partes están formadas por ella. De ahí que el hecho de reponer el líquido que perdemos a lo largo del día para rehidratarnos resulte absolutamente fundamental. Pero… ¿cómo hacerlo correctamente? Estos son algunos consejos y, sobre todo, algunas creencias erróneas relacionadas con el agua que conviene tener en cuenta:

DESMONTANDO MITOS

Cuanta más agua mejor

Indudablemente, el agua no sólo es necesaria sino absolutamente imprescindible (una persona no puede sobrevivir sin ella más de seis o siete días). Lo que ocurre es que, si bien el defecto es perjudicial también lo es el exceso: cuando no se requieren tales cantidades, se puede correr el riesgo de perder sales minerales esenciales para el organismo, entre ellas el potasio.

Ocho vasos al día, siempre lo más recomendado

Es cierto que la recomendación genérica para un adulto viene a ser de dos a dos litros y medio de agua al día (unos ocho vasos de agua) pero hay que tener muy presente que esta cantidad variará en función de distintos factores: el ejercicio físico (las necesidades de agua serán mayores); el clima (si es muy cálido aumentará la transpiración y la pérdida de agua con lo que también la cantidad ingerida deberá ser mayor); el sexo (los hombres tienen más agua que las mujeres) o la edad (a medida que vamos cumpliendo años la cantidad de agua en el organismo disminuye). Así, un buen indicativo para saber si estamos ingiriendo la cantidad adecuada de líquido será la orina: si tiene un color claro y su olor no es especialmente fuerte significará que estamos bien hidratados.

El agua adelgaza

Como tal no tiene poder adelgazante. Pero es cierto que ayuda a saciar el apetito, a regular el tránsito intestinal, a facilitar el proceso de digestión, a metabolizar la grasa acumulada y a eliminar toxinas de forma muy eficaz. Por lo tanto, se convierte en un elemento clave en los problemas de sobrepeso.

Sólo el agua es capaz de hidratar el organismo

Éste también se vale de otras bebidas que la contienen (infusiones, zumos, refrescos…), así como del agua que forma parte de los alimentos (son especialmente ricos en ella las frutas y los vegetales), o el agua que se libera en el proceso de combustión de los alimentos.

No tengo sed, no necesito agua

No sentir la sensación de sed no significa necesariamente estar correctamente hidratado. Por eso, incluso sin percibir esa apetencia de beber (y, como decimos, siempre sin abusar) es preciso tomar agua. Máxime en situaciones de altas temperaturas o gran esfuerzo físico, con el fin de no deshidratarse.

Share