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Activistas mantienen las espadas en alto para que se apruebe el «Dream Act»

Activistas y jóvenes inmigrantes de todo EEUU convergerán esta semana en Washington para exigir que el Senado apruebe el «Dream Act» para la legalización de estudiantes indocumentados, ante temores de que se agote el tiempo y la medida muera este año.

Varios grupos pro-inmigrantes emitieron hoy sendos comunicados sobre su continua campaña de presión para que el Senado siga el ejemplo de la Cámara de Representantes, que el miércoles pasado aprobó el «Dream Act», con 216 votos a favor y 198 en contra.
El «Dream Act» autoriza la legalización de estudiantes indocumentados que llegaron a EEUU antes de los 16 años, tengan cinco años de estancia en el país, cumplan dos años de universidad o se inscriban en las Fuerzas Armadas, entre otros requisitos.
Fuentes legislativas aseguraron hoy a Efe que, ante la congestión actual en la agenda del Senado, es casi inevitable que el Congreso postergue su receso, que inicialmente estaba previsto para este viernes.
Los senadores podrían incluso extender sus labores hasta la próxima semana, según esas fuentes.
El Senado votó hoy a favor de iniciar el debate sobre un controvertido paquete de recortes tributarios y subsidios de desempleo.
Sin embargo, también tiene en su agenda la aprobación del presupuesto del Gobierno federal para el año fiscal 2011 en curso, y un posible voto sobre la revocación de la ley de 1993 que prohíbe a los homosexuales prestar servicio militar.
La Cámara Alta también tiene que atender otra de las grandes prioridades de la Casa Blanca: la ratificación, por parte de dos tercios del Senado, del nuevo tratado de proliferación nuclear «START», un acuerdo con amplias repercusiones geopolíticas para Estados Unidos.
Tanto el «START» como el «Dream Act» requieren del apoyo de los republicanos para salir a flote antes de fin de año.
Pero, en el caso del «Dream Act», el temor de los activistas y grupos pro-inmigrantes es que la medida ya agoniza en el Senado al no tener los 60 votos necesarios para impedir las tácticas dilatorias de sus opositores.
El temor es que el «Dream Act», presentado por primera vez en 2001, se convierta en un daño colateral de las negociaciones entre bambalinas en el Senado y que sufra una muerte definitiva cuando los republicanos recuperen el control de la Cámara de Representantes y aumenten su cuota en la Cámara Alta a partir de enero próximo.
Por ahora, el líder de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid, no tiene amarrados los 60 votos para que inicie el proceso de debate y voto del «Dream Act» sin obstrucción de sus detractores. Los partidarios de la medida necesitan el respaldo de entre seis y ochos senadores republicanos.
Reid ganó la reelección al escaño por Nevada gracias en parte al apoyo de los votantes hispanos, a quienes prometió que sometería a un voto en el pleno del Senado el «Dream Act» antes de fin de año.
Los grupos pro-inmigrantes aseguran que siguen contando con que los demócratas cumplan con esa promesa y que la Casa Blanca también presione por un voto sobre el «Dream Act» en el Senado, así como lo hizo la semana pasada ante la Cámara Baja.
Como en otras ocasiones, insisten en que Obama y los demócratas necesitarán el voto hispano en 2012 y, para conseguirlo, tendrán que cumplir sus promesas.
Según el Centro para el Progreso Estadounidense (CAP), un centro de análisis político no partidista, «los próximos días son clave» para el «Dream Act».
«A través del país, líderes estudiantiles están organizando acciones y eventos para generar presión y conseguir los 60 votos necesarios para lograr una victoria en el Senado», dijo el CAP.
«Ahora que estamos en la recta final, es hora de que juntos luchemos por nuestros jóvenes inmigrantes para que ellos también tengan una oportunidad para un mejor futuro», puntualizó.

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