6 etapas de la pareja y los consejos para el éxito en el amor

Existen diversas etapas y conductas de las
parejas que están definidas; sin embargo, es
importante saber como reaccionar frente a
los cambios y llevar una relación con éxito.
Los seres humanos se encuentran biológicamente
programados para sentirse apasionados
entre 18 y 30 meses.
Hazan entrevistó y estudió a 5 mil personas
de 37 culturas diferentes y descubrió que el
enamoramiento posee un tiempo de vida lo
suficientemente largo para que la pareja se
conozca, copule y tenga descendencia.

1.- Enamoramiento (Desde el
primer mes hasta los 18 meses)
Esta es una etapa llena de esperanza. Quieren
estar todo el tiempo juntos; se sienten
unidos, en simbiosis y están extasiados
el uno con el otro. La pareja tiene la sensación
de afecto mutuo y de reciprocidad.
Además, se vive especialmente el deseo y
la pasión, con o sin actividad sexual, pero
con una intensa fantasía.
No tienen en cuenta las diferencias, sino
que se fijan y destacan lo que tienen en
común. Una discusión parece el fin del
mundo porque no se tiene experiencia de
cómo se va a resolver. En esta etapa, en
vez de aferrarse, hay que aprender a dejar
ir. Las relaciones que tienen éxito aprenden
a equilibrar el querer estar próximos y no
perder la propia autonomía.

2.- Relación y vinculación (18
meses a 3 años)
Los integrantes de la pareja se muestran
afectivos el uno con el otro, pero también
empiezan a mostrar su autonomía. La pareja
diferencia el “yo-tú” del “nosotros” y se empieza
a mostrar más manejable. La relación
ya no es tan pasional, sino más compañera;
deja de ser tan simbiótica y trasciende el
dormitorio. Se puede pasar de crear un vínculo
amoroso a vivir juntos o proponerse
crear un hogar. Al haberse pasado el apasionamiento
significa que aquellos temas
que se habían reprimido durante la etapa
de fusión, empiezan a resurgir.
El consejo en esta etapa es aprender a
mostrar y distinguir la individualidad y
diferencias de género para un mejor entendimiento.

3. Convivencia (segundo y tercer
año)
El nivel sexual baja, se manifiesta el amor
con más compañerismo y el nido o el hogar.
Se decora la casa, se hace confortable. Aquí
el amor se alimenta con el compañerismo y
el apego amoroso. Pueden surgir los problemas
por la familiaridad y la rutina y esto
puede crear molestias, irritación y enfados.
Las discusiones son sobre las funciones domésticas:
los roles en la casa. Se producen
discusiones y malentendidos porque se presuponen
muchas cosas que no son ciertas.
También intervienen los familiares políticos,
que pueden ser motivos de discusión.
El consejo en esta etapa, es aprender a dialogar
y discutir. El discutir enseña la destreza
de llegar a acuerdos.

4. Autoafirmación (tercer y cuarto
año)
Es el momento de sentirse lo suficientemente
seguro para hacer actividades por
separado. Si no se tienen en cuenta las
necesidades individuales, se crea resentimiento
y problemas de identidad de los
miembros de la pareja. Hasta aquí la pareja
se fijó en las cosas que tenían en común;
ahora se empiezan a fijar en las diferencias,
pero se tienen que sentir lo suficientemente
cómodos para poder hacer actividades independientes.
Pueden surgir problemas por
las diferencias evolutivas. Si un integrante
de la pareja tiene baja autoestima y se apoyaba
en el otro, el establecer una identidad
separada o paralela le puede asustar.
El consejo en esta etapa: hay que desarrollar
la capacidad de compromiso. Si uno de
los integrantes tiene baja autoestima, conviene
que ponga atención a su desarrollo personal,
porque su miedo se puede convertir
en una profecía autocumplida. Muchos matrimonios
se rompen al cuarto año, parece
ser un número que se da en diferentes culturas
y países.

5. Colaboración (del quinto al
décimo quinto año)
Si la pareja ya se unió para hacer proyectos
juntos, como los hijos, y éstos ya empezaron
a ser independientes puede ser un momento
de mucha fricción. Esto puede ser debido
a que los hijos adolescentes causan
tensiones o a que cada uno quiere tener
un proyecto propio y la pareja se resiente.
En otros casos, puede ser un momento de
colaboración, en el que la pareja se une
para hacer proyectos en común, como
hablar del futuro de los hijos hasta que
los hijos se vayan y establecer proyectos
juntos.
También pueden surgir problemas debido
a la diferente capacidad para evolucionar
o desarrollarse como personas, ya que crecen
a distintos ritmos. Si hay mala comunicación,
un integrante de la pareja se mete
demasiado en el proyecto y se olvida del
otro. Hay que tener mucho cuidado con la
fina línea que separa tener independencia y
llevar vidas distantes.
El consejo en esta etapa: si en la primera
parte la compatibilidad y las metas comunes
eran los ingredientes necesarios, en
las etapas posteriores la falta de posesividad
es primordial.

6. -Adaptación (del décimo quinto
al vigésimo quinto año)
En esta etapa las parejas deben adaptarse
a los cambios externos: el alejamiento de
los hijos y la llegada de la vejez.
Éste es el momento en que las fantasías o
ilusiones de cómo podría ser la pareja se
desmoronan y se ve la realidad de frente.
Puede ser un momento en que el matrimonio
se destruye o se consolida en las nuevas
rutinas sin hijos. Es un momento especialmente
duro y en el que se cuestionan los
valores y los de los demás. Puede haber
un resurgir por nuevos intereses, se puede
buscar la manera de sentirse útiles, productivos,
y de aportar cosas a la sociedad. (El
Clarin)

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